Carl Jung y el tarot

Carl Jung y el Tarot

Para la gran mayoría de las personas existe una línea que delimita la ciencia de lo esotérico. Lo mágico y lo oculto por lo general se considera reñido con el pensamiento racional o científico. Ahora bien, grandes pensadores han abierto las puertas para lo que alguna vez fue místico sea tomado muy en serio.

En el año de 1.875, en un pequeño poblado de Suiza nació Carl Gustav Jung. Es apreciado como una de las figuras más prominentes del psicoanálisis. Se considera a Jung como un pionero de la psicología profunda.

Carl Jung un psiquiatra, psicólogo y ensayista de origen suizo, representa una figura clave en la observación médica dedicada al comportamiento y psiquis humana. No obstante, esta mente prominente y racional dedicó amplios estudios a elementos ajenos a la tradicional ciencia.

Las profundas reflexiones de Carl Jung acerca de la mente, lo llevó a explorar otras escenas de la abstracción de la conciencia humana. Para Jung nunca existió una barrera infranqueable entre religión, simbolismo y mitología  en contraposición con la ciencia.

Y explorando estos conceptos rodeados de misticismo es que surgen elementos llenos de paralelismo, entre la simbología expresa por Jung y el ancestral Tarot. El padre del psicoanálisis moderno legítimo el uso del Tarot, como elemento esclarecedor de la conducta humana.

Los arquetipos, simbología y el TarotCarl Jung y el Tarot

 Jung conceptualizo una idea a la que se le denominó “Arquetipos”. Según la teoría expuesta por el psiquiatra suizo, existe un complejo patrón de herencia psíquica que comparten todos los seres humanos.

Este patrón se manifiesta en simbología que es de carácter universal sin distinción de tiempo o cultura. Los “Arquetipos” son contenidos en imágenes del consciente colectivo. Estas pueden llegar a representarse en las mitologías, creencias, religión o iconografía primigenia.

De esta manera los símbolos expresados en el Tarot, según la teoría de Carl Jung, se conjugan como “Arquetipos”. Esto significó un cambio en la percepción que se tienen de estas antiquísimas cartas. Y Jung llevó su proposición un poco más lejos, al acercar al Tarot a sus terapias.

Los “Arquetipos” son definidos además del simbolismo, como la manifestación de los estereotipos así como la personalidad y conducta humana. Son estos “Arquetipos” los que van a tener su referencia clásica en cada una de las imágenes que aparecen en el Tarot.

Para Jung, el azar estaba alejado en las “tiradas de cartas” del  Tarot. La puesta de una baraja o la escogencia de alguna, según la teoría de Jung, está vinculada una expresión subconsciente del individuo. Con esto se abre una puerta de la importancia del Tarot no solo como medio adivinatorio, sino como elemento terapéutico.

Es importante advertir que el trabajo de este importante psiquiatra suizo relacionando al Tarot con el psicoanálisis, colocó a las míticas cartas bajo una percepción distintas. Gracias a Carl Jung las sociedades modernas ven al Tarot como una herramienta de consulta muy útil.

Sueños, significado en el tarot, según Carl Junglos sueños y el tarot

Carl Jung  tuvo un papel fundamental en el establecimiento de los fundamentos del psicoanálisis. Jung estaba en la creencia de que los sueños que tenemos nos pueden enseñar mucho sobre nosotros.

Mientras estamos en los brazos de Morfeo, podemos estar en disposición de descubrir un buen número de claves de nuestra personalidad y nuestros anhelos que permanecen ocultos al estado consciente.

Jung pensaba que aquellos arquetipos que aparecen en nuestros sueños, aquellos modelos o representaciones que se nos aparecen a todos por igual provienen del inconsciente colectivo,

una especie de memoria colectiva que compartimos todos los seres humanos desde la noche de los tiempos.

Dichos arquetipos, de idéntica manera que las cartas del tarot, tienen que ver con la transformación y los opuestos.

Lo Positivo y lo Negativo, la Luz y la Oscuridad, lo Masculino y lo femenino… Pues bien, esos arquetipos se encuentran también en las láminas del tarot, por lo que podemos llegar a interpretar nuestros sueños y relacionarlos con los arcanos, obteniendo el resultado de los significados y significantes de cada tirada cuando queremos realizar un vaticinio.

De la misma manera que en el tarot o en los sueños, Jung buscaba esos arquetipos en las religiones o en los mitos; o en las leyendas primitivas. Interesante, ¿verdad?

Las cartas del Tarot y su representación psicológica. ¿Han aparecido El Diablo, el Mundo, el Emperador y la Emperatriz en alguna de tus tiradas?

Anima y Animus son nuestra parte femenina y nuestra parte masculina en el universo tal y como lo interpretaba Jung. Más concretamente, el ánimus es la parte masculina de la psique de la mujer.

La Emperatriz es el arcano que encontramos como equivalente en el tarot del ánima.

Por el contrario, el Emperador es la parte masculina o ánimus de la experiencia humana.

Cuando en una tirada de cartas, aparecen el Emperador o la Emperatriz, se está representando esa parte masculina o femenina. Una figura que aparece solitaria, pero también que se nos presenta con seguridad. Firme. En el lado menos positivo,

cuando la Emperatriz se presenta ante nosotros en una tirada de cartas, sabremos que te estás sobreexigiendo demasiado a ti mismo, quizá estés transitando por un momento de aislamiento no deseado; y estás enfrentando tus relaciones con una frialdad impropia.

Deberás dejarte llevar lo suficiente para sortear este contratiempo, abriéndote a la familia y a los amigos para ofrecer tu cara más amable, la que realmente posees. Careces del equilibrio suficiente como para ser visto como realmente eres.

El Diablo es una de esas cartas del tarot que ‘asusta’ al ser vista.

Su solo presencia retrae el gesto porque pensamos en que lo peor puede estar por llegar. En realidad, lo que representa el Diablo en una lectura de cartas es tu lado más oscuro.

Lo que Jung llamaba la sombra. Esa parte de tabú que todos tenemos en un sinfín de asuntos cotidianos en lo que respecta a la lujuria, al deseo y a lo destructivo. El Diablo, así, es tu alter ego más malvado, más oscuro. Y no pienses que todo esto se arregla obviando lo evidente.

Al contrario, si niegas su existencia y su verdadera naturaleza, lo único que conseguirás es que esa figura se haga más fuerte. En este sentido, está muy estrechamente relacionado con el tema del equilibrio del que hablábamos antes.

Es necesario saber ponderar, manejar con cautela aquello que te llega a perturbar.

Si el Diablo aparece en alguna de tus tiradas, ten en cuenta todo esto y reflexiona poniendo atención a todo aquello que está en tus pensamientos como algo oculto, aquello que no quieres que conozcan los demás.

No niegues nada de ti, enfréntalo. De lo contrario esa sombra será cada vez más poderosa y, casi con total probabilidad, más perniciosa.

El Mundo es el yo para Jung. En esta carta, podemos ver cómo una persona que se nos muestra desnuda flota en el cielo sosteniendo dos varitas como un bastón giratorio.

Los cuatro elementos están representados en cada esquina mostrando que tienes el poder de ‘El Mago’ para dar forma a tu persona, pero al mismo tiempo, está en contacto con la sombra, simbolizada por la desnudez de la figura.

El yo es abierto y vulnerable como el ánima, pero tiene una perspectiva elevada como el animus.

Sueños y Tarot

Los sueños que tenemos mientras dormimos nos parecen caprichosos, a veces sin sentido. Sin embargo, todo tiene una explicación,

un fin, un porqué. La relación entre lo que soñamos y aquellas figuras que aparecen en nuestras consultas de tarot están íntimamente relacionadas. Por ello, en muchas ocasiones, pregunto a las personas que llaman a nuestro gabinete por sus sueños.

¿Hay alguna pesadilla entre ellos? ¿Se repite algún sueño con asiduidad?

Y, en la mayoría de los casos, es la propia consultante quien repara en el sentido original y verdadero que tienen sus sueños. Tarot y Sueños, pues, están íntimamente relacionados.

Son arquetipos que expresan su sentido de una forma singular y alejada de las líneas maestras de la lógica sencilla.

Jung escribió: «Quién mira afuera, sueña; que mira adentro, se despierta». Parece un extraño juego de palabras, pero si lo leemos despacio, comprenderemos lo que este sabio intenta transmitirnos.

Sepamos ver más allá de lo que nos trata de decir nuestro inconsciente y aprenderemos muchas cosas sobre nosotros que parecen querer permanecer detrás de la esquina de los pensamientos, esquivas y silentes, solo a la espera de que sepamos darle la interpretación correcta.

 

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